Estimada Margarita,
Me emociona sentarme a escribirte
estas reflexiones, veintiún años después de haberte conocido y compartido
contigo. En segundo grado, cuando tenía siete años, fuiste mi maestra de
español. Recuerdo mucho tus clases; El tono de tu voz, las expresiones de tu
rostro que delataban rápidamente tus estados de ánimo, los vestidos de flores
que usabas y la temperatura fría de tus manos. Tenías una importante labor:
enseñarnos las categorías sintácticas y acompañarnos a leer dos libros muy
especiales: El ultimo mago o bilembambundin y Las Fabulas de Nuestra América. Ahora,
a mis veintiocho años, aun me cuesta mucho trabajo identificar, clasificar y
pensar un texto desde sus categorías sintácticas y, también ahora, podría leer
de nuevo con la misma emoción y gratitud esas hermosas historias.
Así como tú hace veintiún años,
yo hoy acompaño a niños y niñas en sus procesos de formación, mientras recorro
el mío como docente de educación básica con énfasis en humanidades y lengua
castellana. El camino me ha permitido revisar mi historia como estudiante de
preescolar y primaria, así como también mi función como maestra. Esas dos
perspectivas me invitan a escribirte
esta carta con el fin compartir contigo lo que he descubierto sobre el papel
del maestro en los procesos de lectura y escritura en estas primeras
edades.
Algunos pasajes de los libros que
nos leías, junto con toda la escena del salón, las compañeras, el tono de tu
voz y las pequeñas conversaciones que surgían en la mesa redonda, aun están
presentes en mi memoria, lo que me hace identificarme con los planteamientos de
Martha Fajardo, quien en su texto El
profesor de preescolar y primaria frente a la literatura para niños. Una
reflexión, nos invita a convertirnos en maestros modelos, promotores y
críticos. Así, veo como parte de mi amor por la lectura, surgió en esos
espacios mágicos que lograbas construir para nosotras, en donde nuestra imaginación
seguía el ritmo de tu lectura, sincronizando nuestra curiosidad con los retos
que se nos presentaba con la historia. La sensación de gusto y disfrute que nos
transmitías se impregno rápidamente en mi gusto y disfrute por las narraciones.
En esta medida, veo ahora como tu forma de ofrecernos la lectura, desde una
postura amorosa y apasionada, corrobora la idea de que a leer se enseña
leyendo, la cual planea Fajardo como característica importante del maestro modelo.
La autora explica que los seres humanos
aprendemos por imitación y afecto, por lo que la forma como el maestro aborde
la lectura será crucial para la forma como aprenderán los niños y niñas a leer.
En este sentido reconozco en ti la bella capacidad de hacer atractivo para tus
estudiantes las historias y estoy segura
que esa capacidad surge en ti porque
leer es una actividad fundamental para tu vida. Así como la disfrutas y
valoras, manifiestas tu gusto, de manera que nos invitas a descubrir y
experimentar la curiosidad hacia los libros.
Recuerdo que en esos pequeños momentos, dejaba de ser importante
identificar los verbos, clasificar las oraciones o dar ejemplos de sustantivos,
porque lo importante era lo que iba a pasar, las hermosas ilustraciones, los
problemas y aventuras que enfrentaban los personajes, y por supuestos, nuestras
opiniones y sensaciones.
Como lo expresa Fajardo, un maestro modelo logra que
los estudiantes despierten el amor por leer, por escuchar y resolver problemas,
por imaginar, curiosear, solucionar dudas, generar inquietudes, por disfrutar,
por experimentar el ritual de la narración. Para mi proceso de formación como
maestra, resalto algunas características importantes que ofrece la autora para
trabajar en ellas, como la capacidad de hacer fluido y atractivo un texto, la
relación de aspectos verbales y no verbales, la contextualización de las
historias, la aplicación de ellas a las situaciones cotidianas, la belleza
expresiva, entre otras.
Siguiendo con las reflexiones de
Fajardo, otro papel importante para el maestro es el de promotor de lectura, aquel maestro que es capaz de animar la
lectura de un texto en sus estudiantes. Creo que cuando eras maestra de segundo
grado, también tenias que responder con otro montón de obligaciones en el
colegio y en tu vida personal; los retos de transmitir el amor por la lectura
son múltiples y uno de ellos son las propias condiciones de vida. Recuerdo con
mucho cariño las lecturas que compartiste con nosotras, pero también recuerdo
que estas lecturas eran las programadas en la malla de contenidos para español
de segundo grado. Imagino todo lo que hubieras logrado en mí y mis compañeras,
si con el carisma y dedicación con la
que cumplías tus roles de profesora, también hubieras compartido un poco de tu
propia vida, tus lecturas favoritas o nos hubieras preguntado por nuestros
temas de interés; tal vez yendo un poco más allá de lo obligatorio, hubieras
tenido la oportunidad de calar con más con contundencia en nuestro corazón
curioso.
Matha Fajardo en el texto que te cuento, dice
que el maestro promotor tiene la posibilidad de con su ejemplo, experiencia y
comentarios, invitar a la lectura voluntaria de los niños y niñas. ¡Cuán
importante! No basta con hacer amena y amorosa la obligación de leer para
cumplimiento del currículo; ir más allá es provocar la voluntad, la curiosidad,
el deseo y permitir la decisión y gozo de leer, puerta al infinito de
posibilidades que jamás se cerrará. Visitar la biblioteca, comentar sobre
libros de gusto personal, explorar en los intereses de los estudiantes,
involucrar a los padres, desescolarizar la acción lectora… estas y más
estrategias nos sugiere Fajardo en sus reflexiones, las cuales también utilizo
para mi propia experiencia docente: ¿Es lo suficientemente pertinente,
contextualizado, interesante lo que ofrezco a leer a los niños y niñas que
acompaño?
Por último, quisiera mencionarte
la importante tarea crítica que un
maestro debe ejercer en el ámbito de la enseñanza de la lectura, pues en sus
manos está la postura de calidad y rigurosidad del material que se enseña. Fajardo
dice que el maestro debe construir la capacidad de analizar, evaluar y
seleccionar los libros y textos que los niños posteriormente abordarán, pues parte
de la calidad de los procesos de lectura depende en gran medida de la opinión crítica
y acción del profesor al respecto. El maestro critico esta preguntándose
permanentemente sobre lo apropiado, para ofrecer a los estudiantes narraciones
que realmente resuelvan una necesidad profunda, generen movilizaciones, invite
a explorar, etc. preguntándose por las condiciones de cada uno, las
motivaciones de cada uno. Ojala esto fuera lo que más cultiváramos los maestros.
Actualmente, la creciente oferta
de herramientas tecnológicas nos reta a sugerir nuevas estrategias de lectura y
escritura, sin embargo no basta con lograr construir un manual de
instrucciones, pues la lectura, más allá de la decodificación de códigos: es la
hermosa oportunidad de crecer y construirnos como seres humanos. Como Fajardo nos indica en su texto, el acto lector es un acto social y
político, y tiene implicaciones que trascienden el aula de clase. Así, podemos
afirmar que procesos psicológicos, cognitivos, emotivos, socializadores,
participativos y creativos son enriquecidos enormemente por la lectura y que
por lo tanto es un derecho al que todos los niños y niñas deben acceder. Una
vez enamorados de la lectura, encontraremos para el resto de la vida un aliado
para todos los proyectos que emprendamos.
Margarita, agradezco inmensamente
la oportunidad que nos ofreciste de acercarnos a la lectura con pasión y
diversión, también te agradezco el modelo que nos mostraste porque ahora en mi
profeso de formación es importante como referente de aprendizaje y
transformación. Reconozco la tarea trascendente de nuestro oficio y tu alegría
fue clave para que naciera en mí la semilla de la docencia, la cual riego con cuidado para que crezca y entregue
los frutos que espero.
Gracias por dejarme compartir
estos pensamientos contigo.
Cordialmente,
Lorena Mosquera Rodríguez
Muy conmovedora la carta pero si, eso eslo que se debe hacer con los niños motivarlos a encontrar sentido por lo que leen y saber que existen muchas obras destinadas a niños y niñas que empiezan a descifrar el texto escrito y aún no han desarrollado a plenitud sus habilidades como lectores, pero tanto los libros como los autores también juegan un papel muy importante en la literatura infantil porque en sus historias hablan de una realidad que se relaciona con los valores,amistad, familia,solidaridad y con el tiempo se despiertan sentimientos de gratitud y reconocimiento por quien fué el principal colaborador en dicha disciplina como le pasó a nuestra compañera Lorena ¡Felicitaciones por hacer este reconocimiento a su maestra de segundo de primaria!
ResponderEliminarYEINE PRISCILA CONTRERAS MORALES
ResponderEliminarLorena QUE LINDA TU CARTA leer lo que tu escribes es muy chevere, eres una buena escritora, que digo excelente escritora y transmites el mensaje tan claro y fácil, y pienso que lo que transmites en esa carta es el vivo reflejo de lo que ahora escribes, las enseñanzas que ella te dejo.
Como la escritora Martha Fajardo lo argumenta el ejemplo es una motivación para el alumno y eso fue lo que tu profesora Margarita sembró en ti el gusto y la curiosidad por la lectura y es desde allí en donde nosotras como futuras docentes debemos empezar a trabajar, en ser el ejemplo y las motivadoras.
YEINE PRISCILA CONTRERAS MORALES
Me encantó la carta Lorena, hiciste una lectura de la práctica de tu maestra de forma muy interesante
ResponderEliminar