Santafé de Bogotá, D.C.; 13 de septiembre de 2014
Querida Yeine:
Te escribo acerca del texto
de Ana María Machado: ¿Los maestros de literatura leen y escriben? Entre gansos
y vacas: escuela, lectura y literatura. Resulta que encontré algunas apuestas
lectoras muy interesantes que deseo compartir contigo.
Para empezar te invito a
hacer una reflexión sobre la pregunta del título. Parecería inadecuada ya que
asumimos que todos los maestros leen. Pero si te detienes a pensar quizá
encontrarás, como yo, que no es tan obvio. He conocido algunos maestros de
literatura que se limitan a hacen su labor como meros transmisionistas de una
idea. ¿Cuál? Leer es bueno. Pero no se les nota el amor por la literatura.
Suponen que el hábito de leer se construye con base en estrategias y tácticas
mágicas que se enseñan a los estudiantes para lograr una buena lectura. Y luego preguntan: ¿por qué a los jóvenes no
les gusta leer?
Es simple para mí: no les
gusta leer porque no se han contagiado del gusto de hacerlo. Pero también es
simple entender que un maestro no puede contagiar ese placer si no lo lleva
consigo.
Para resolver ese dilema en
el que nos encontramos ahora, vale la pena escudriñar nuestro papel de maestras
de literatura, ¿no crees? Imagínate, la autora dice que es a los maestros a
quienes les corresponde facilitar el encuentro de los jóvenes con la
literatura. Pero, ¿tenemos suficiente pasión para alcanzarlos? Tomemos
conciencia del lugar en que estamos, no podemos ser puentes hacia algo
desconocido para nosotros mismos. No podemos empujar a nuestros estudiantes al
abismo. Qué bueno sería para nosotras mismas empezar a descubrir el placer de
la lectura. Buscar en la experiencia literaria momentos de placer leyendo sobre
temas que nos atraigan y nos ayuden a edificar el edificio del entusiasmo.
El primer paso es la
curiosidad. Hagámoslo, busquemos obras que nos atrapen y dejémonos llevar por
la aventura de leer. Cuando logremos eso esteremos listas para enseñar a
nuestros estudiantes con el ejemplo. Lo ideal, según Machado, es que sea en
casa. Pero tú sabes que no todos los padres están dispuestos a ello. Tomemos la
bandera del amor por la lectura. Si amamos sumergirnos en el mundo de los
libros de seguro que nuestros estudiantes querrán saber qué es eso tan
encantador que hallamos ahí.
Imagínate por un momento no
tener que obligar a los muchachos a leer un libro, creo que todos queremos
llegar a eso. Lo que podemos hacer es enseñarles la riqueza de la literatura
acercándolos a los temas que les interesan. Ponernos a su nivel. Intentar
pensar como ellos, buscar obras que toquen temas sobre su vida cotidiana, sobre
sus problemas. Libros que hablen su propio lenguaje. Pueden verse reflejados
allí, encontrarán que muchos autores se interesan en lo que les sucede. La
curiosidad puede llegar al punto que se atreverán a buscar libros que traten
aquellos temas prohibidos de los que ningún adulto quiere hablar…así
comprenderán el verdadero tesoro que tienen en sus manos.
Te cuento mi experiencia
personal. En mi casa cuando yo era muy pequeña, mis papás compraban muchos
libros. Siempre había libros, pero yo prefería los cuentos. Mientras fui
creciendo, el hábito de la lectura simplemente creció conmigo. Por eso
encuentro muy razonable lo que dice la autora: El amor por la literatura es algo
cultural, se aprende con el ejemplo. En casa tengo dos jóvenes y espero, desde
luego, que tengan el mismo amor por la lectura que yo. Un día fuimos a comprar
un regalo para cada uno. Fuimos a la librería y cada uno escogió un libro. Eso
debió sorprenderme y además entendí que el bichito de la lectura los picó
cuando les leía cuentos de niños. Te comento esto porque quiero darte un
consejo para tus jóvenes estudiantes. Permíteles vivir el acto de leer con
libertad. Para empezar déjalos que ellos escojan los temas de su interés para
luego ir encausandolos según sus expectativas. Déjalos probar el fruto
prohibido que se esconde entre las palabras. ¿Estás preparada?
Bueno creo que ya te dejé
mucho en que pensar. Espero que mis palabras te sirvan de aliciente para seguir
en este camino delicioso de la literatura.
Un abrazo,
Rocio.
PD: Olvidé decirte algo: sigue
leyendo cuentos fantásticos a los más chicos…ellos ya llevan un terreno ganado.
POR ROCIO TRIANA
PUBLICACIÓN : YEINE PRISCILA CONTRERAS MORALES
ResponderEliminarRocio que carta tan linda te agradezco que la dirijas a mi, y que punto tan crucial que nos señala Ana Maria Machado, refiriendome al habito de la lectura el cual tambien es cultural.
Tambien quiero compartir mi experiencia con tigo, tengo una linda hija de seis años, todas las noches, "bueno casi todas" leemos un libro album, cuando ella cumplio años decidimos que su regalo iba a ser un lindo libro, y cual fue mi sorpresa al ver que ella escogio Barbie y sus zapatillas magicas, te confieso que me senti un poco abrumada pues pense que como teniamos el habito de leer cuentos de otro tipo ella se interesaria más en estos, y ahora te halla la razón cuando me dices que deje escoger al alumno, en este caso mi hija, el texto que más le agrade, pues para mi asombro por iniciativa propia, toma el libro de Barbie y lo lee sola, el interes cultivado a dado frutos.
Por : Yeine Priscila Contreras Morales
Qué hermosa carta de Rocío, me encantó....
EliminarYeini me llama la atención que esta selección de tu hija está medidada por los medios de comunicación, por la sociedad de consumo, cómo lograr esas problematiación con ella y contigo también???
EliminarComparto la percepción de Yeine, es una carta muy sencilla, clara y sentida.
ResponderEliminarCuando hablas de la curiosidad me parece que es el elemento crucial para acercarse a la lectura literaria y como planteas, primero debemos despertarla en nosotras. Como lograr esto? Es posible que ya mayores, logremos en medio de tantas ocupaciones, deberes, corre corres del día a día, abrir un espacio para la lectura como placer? Como Rocio, también crecí en una familia lectora y para mi es una actividad crucial. En momentos de trabajo y estudio, a veces me hace falta la lectura sin ningun compromiso, solo para mi, para entrar en mis emociones y pensamientos, es un momento intimo y lo valoro mucho. Tambien nostras tememos temas que nos interesan, hay luces en nuestro interior que nos llaman y para si queremos transmitir a los niños y niñas esta posibilidad, primero debemos hacerles caso. Escuchar desde dentro la llamada de la curiosidad e ir tras ella.
Gracias por la carta Rocio, es motivadora!
Estoy muy deacuerdo con ustedes compañeras la lectura parte inicialmente de la situación vital de cada persona y de sus propias percepciones,la familia, la escuela juegan un papel importante en el desarrollo de lectura debido que son referentes en la formación de cada ser, la lectura nos transmite contenidos,provoca en el oyente algún tipo de sentimiento, mueve al oyente a dar una opinión ,a tener una actitud interesante que le permite informarse dependiendo el tipo de lectura, es básico dejar que los chicos, jovenes y adultos lean lo que les gusta bajo una direción que los lleve a reconocer lo importante de leer para afianzar sus propios saberes
ResponderEliminarGracias a todas por sus comentarios. Sobre eso podemos concluir que la lectura es hace parte de nuestro crecimiento. No olvidemos que estamos caminando constantemente hacia "algo". Todos los días buscamos ir más allá, para eso trabajamos. La lectura en cualquier etapa nos acompaña, nos enriquece y, como dice Lorena, hay luces en nuestro interior que reclaman ser reconocidas. La autora quiere poner a los maestros al nivel de dadores. Tal como no es sano imponerles a los muchachos algún trabajo de lectura tampoco es sano para nosotros como maestros imponernos la tarea de enseñar. A la luz de la lectura es más bien contagiar. Impregnarnos de la fragancia lectora de manera que su halo atraiga a los otros.
ResponderEliminarPor otro lado, creo que este texto nos ubica en el lugar donde se ubica la pedagogía crítica. Nadie es dueño de ningún conocimiento. El conocimiento se construye desde las experiencias propias. por eso es tan importante darle oportunidad a los estudiantes de participar con su curiosidad. Además no hay una última palabra, no existe un método puntual ni un instrumento que nos ayude a enseñar el amor por la lectura. Debemos pensar desde lo particular, desde el otro , pero también desde mi misma para poder construir un mundo lector.
Con respecto a la posdata, en la que menciono la lectura a los niños pequeños, la autora señala que a ellos es más común leerles. Esta es una actividad que se hace con mayor regularidad. El problema es conservar el interés de estos niños en la lectura en la medida que van creciendo. ESa es una gran tarea que se empieza desde la niñez y en casa, pero que debe tener un constante enriquecimiento que se logra en el trabajo escolar. Si los jóvenes no son estimulados a leer en casa, los maestros de literatura pueden acercarlos o hacerlos regresar. Ya dijimos que los temas de su interés son una gran herramienta.
ResponderEliminarYeine Priscila Contreras Morales
ResponderEliminarCompañeras es que el libro no solo cumple un papel educativo, el libro hace parte de nuestro desarrollo como individuos, el libro son sentimientos y emociones de los seres humanos y de eso se trata que nosotras como futuras docentes y mediadoras del proceso de conocimiento de nuestros alumnos, les inyectemos el gusto y la curiosidad por la apropiación de estos textos tan enriquecedores tanto para nosotros como para ellos, y esto se logra a través de nuestro actuar. de nuestra relación con los libros.
Yeine Priscila Contreras Morales
Yeine, curiosidad, esa es la palabra....
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