sábado, 4 de octubre de 2014

LECTURA, ESCRITURA, CUERPO Y EMOCIONES

El ejercicio de la lectura y la escritura son fundamentalmente hechos sociales. La lectura y la escritura estructuran sociedad desde la experiencia individual. En la escuela, esta experiencia es particularmente difícil para algunos niños dado que han de responder a estándares de racionalidad muy alejados de lo que son en su esencia.

Las prácticas escolares reducen la escritura a una actividad motriz desconociendo que se trata de un proceso de representación y comunicación. De igual forma, la práctica lectora desconoce la riqueza y complejidad del ser que está leyendo. La mirada dual del hombre ha provocado un divorcio entre el cuerpo y el alma. Nuestros niños son tratados como entes racionales desapegados de emociones cuando están construyendo un texto o cuando están leyendo en voz alta.

La experiencia lectora se convierte en una carga porque nuestros niños han de abandonar sus emociones, su sentir, aquello que les provoca el texto. Los maestros generalmente esperan un adecuado tono de voz y una postura correcta a la hora de la lectura en voz alta, prescindiendo que los aspectos fundamentales de la formación. Olvidamos que los niños son seres integrales que sienten, tienen expectativas, que se emocionan y que estas emociones constituyen su experiencia de cuerpo. Desde esta perspectiva, la actividad lectora puede llegar tan dañina que un niño quedará marcado por el dolor del rechazo y la no aceptación. ¿Qué pasa cuando un niño no cumple los parámetros de lectura en voz alta? Dado su fundamento social, esta experiencia debe ser esencialmente conocimiento propio y del otro. ¿Qué pasa si el niño que lee en voz alta se equivoca? ¿Qué pasa si tiene temor de enfrentarse a la audiencia?, ¿Qué pasa si su timidez no lo deja utilizar el más conveniente tono de voz? No debería pasar nada. Esos momentos son la oportunidad para entender su individualidad, para reconocerlo como ser único. Es la coyuntura que necesitamos para la apertura al otro. ¿Acaso no es valioso darnos cuenta que el otro, al igual que nosotros, no es tan perfecto como imaginábamos? Esto nos coloca en un mundo de igual capaces de construir.

¿Para qué sirve leer y escribir? O Tal vez la pregunta es: ¿Para qué debería servir leer y escribir?

He dicho que, a través de las prácticas lectoras y escritoras, es posible construir sociedad. Pero si evaluamos nuestro entorno podemos darnos cuenta que el trabajo no está quedando bien. La sociedad actual es una sociedad agresiva, egoísta y destructora que, en lugar de edificar aplasta. Hemos devastado la naturaleza  acabando con los recursos naturales. El afán de consumir nos ha constituido en seres egoístas que aplastamos al otro. Estamos inmersos en una sociedad que no sacia, que demanda de nosotros conocimiento y a eso nos hemos dedicado: a cultivar el conocimiento sin reparar hasta dónde ese tal conocimiento nos afecta. Aquí entran a jugar la lectura y la escritura como hecho social, como construcción de un mejor mundo a través del reconocimiento y la valoración del otro.
La lectura y la escritura son mediadoras en los procesos sociales, ellas nos ayudan a dar sentido a la vida, a nuestra vida y a la vida en comunidad. Es a través de la lectura como experiencia, que conocemos y ese conocimiento traspasa lo que somos.Esto conlleva afectación y trasformación que el impulso para construir una sociedad equitativa y justa en la que todos seamos importantes.

No podemos seguir haciendo de la lectura un hábito indemne que somete nuestra esencia humana. La lectura y la escritura han de ser una forma de rebelión, una forma de enfrentarnos a la crueldad de un mundo excluyente. Ellas han de constituirnos en sujetos que sienten, se emocionan, imaginan, participan. Ellas son sinónimo de libertad, pues es con ellas que hacemos libre nuestro cuerpo soltando las emociones.
Soñar otro mundo solo es posible si reconocemos quiénes somos, esto nos lo da la experiencia en la lectura y la escritura como fuentes de transformación. Solo lo lograremos cuando  nuestra pasión por leer y escribir produzca en otros el deseo de conocer.


Carta de respuesta:

Querido joven:

Es evidente tu angustia al evocar tu experiencia de lectura en voz alta en quinto grado.
En primer lugar quiero pedirte perdón por la maestra que quizá no supo entender cuáles eran tus riquezas de niño.

En segundo lugar quiero invitarte a que no pierdas la esperanza. Mira en tu interior y podrás reconocer aquella riqueza oculta que el dolor no te ha dejado ver. Podrás entender que esa riqueza no radica en ser aquello que otros esperan de ti. Está, esencialmente, en ser tú. En ser el niño tímido que no podía hablar muy bien ni leer muy bien delante de todos. ¿Crees queeres el único a quien le asalta la duda o el temor? No. Todos en algún momento hemos estado angustiados, asustados y perplejos.El secreto está en reconocer nuestras emociones, en darnos cuenta que así como sentimos pánico e inseguridad o somos capaces de odiar, también podemos adoptar otra posición. Podemos superar el miedo, el rechazo, la burla. Te invito a que hagas el ejercicio de leer para ti mismo. Escucha tu voz que poco a poco va volviéndose segura. Te va a gustar. Te invito a que escribas sobre las cosas que te gustan. Te darás cuenta del potencial que está detrás de ese niño temeroso. Siéntete libre para expresar con tu voz o tus palabras las emociones que crecen en tu interior, deja que tu imaginación te transporte al mundo que puedes construir. 

Por último, quiero pedirte que te esfuerces por encontrar el tesoro escondido que guardan la lectura y la escritura. Busca, desentraña, sumérgete en el mundo de lo invisible y hazlo visible para ti y para otros. No te desanimes…verás que hay un nuevo universo esperando por ti.

Un abrazo


Rocio Triana M.

1 comentario:

  1. Nosotros como futuros docentes no sabemos cuanto daño le podemos hacer a un niño, alumno y ser humano, "tres en uno", cuando emitimos juicios críticos frente a como lee, lo privamos de las sensaciones que le producen la lectura, tal vez como lo enuncia Rocio en este mundo consumista en donde el currículo educativo exige una serie de logros académicos, a un ritmo determinado, se dejan de lado las sensaciones que puedan producir un texto, haciendo más visible la composición del texto mismo.
    La lectura no debe ser una imposición o un requisito educativo, debemos trazar caminos para que la lectura no solo sea educacional si no vital para el conocimiento del otro y de nosotros mismos, hay que hacerla percibir por nuestros alumnos como en verdad es "hermosa"
    YEINE PRISCILA CONTRERAS MORALES

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