El ejercicio de la lectura y la escritura son
fundamentalmente hechos sociales. La lectura y la escritura estructuran
sociedad desde la experiencia individual. En la escuela, esta experiencia es
particularmente difícil para algunos niños dado que han de responder a estándares
de racionalidad muy alejados de lo que son en su esencia.
Las prácticas escolares reducen la escritura a una
actividad motriz desconociendo que se trata de un proceso de representación y
comunicación. De igual forma, la práctica lectora desconoce la riqueza y complejidad
del ser que está leyendo. La mirada dual del hombre ha provocado un divorcio
entre el cuerpo y el alma. Nuestros niños son tratados como entes racionales
desapegados de emociones cuando están construyendo un texto o cuando están leyendo
en voz alta.
La experiencia lectora se convierte en una carga
porque nuestros niños han de abandonar sus emociones, su sentir, aquello que
les provoca el texto. Los maestros generalmente esperan un adecuado tono de voz
y una postura correcta a la hora de la lectura en voz alta, prescindiendo que
los aspectos fundamentales de la formación. Olvidamos que los niños son seres
integrales que sienten, tienen expectativas, que se emocionan y que estas
emociones constituyen su experiencia de cuerpo. Desde esta perspectiva, la
actividad lectora puede llegar tan dañina que un niño quedará marcado por el
dolor del rechazo y la no aceptación. ¿Qué pasa cuando un niño no cumple los
parámetros de lectura en voz alta? Dado su fundamento social, esta experiencia
debe ser esencialmente conocimiento propio y del otro. ¿Qué pasa si el niño que
lee en voz alta se equivoca? ¿Qué pasa si tiene temor de enfrentarse a la
audiencia?, ¿Qué pasa si su timidez no lo deja utilizar el más conveniente tono
de voz? No debería pasar nada. Esos momentos son la oportunidad para entender
su individualidad, para reconocerlo como ser único. Es la coyuntura que
necesitamos para la apertura al otro. ¿Acaso no es valioso darnos cuenta que el
otro, al igual que nosotros, no es tan perfecto como imaginábamos? Esto nos
coloca en un mundo de igual capaces de construir.
¿Para qué sirve leer y escribir? O Tal vez la
pregunta es: ¿Para qué debería servir leer y escribir?
He dicho que, a través de las prácticas lectoras y
escritoras, es posible construir sociedad. Pero si evaluamos nuestro entorno
podemos darnos cuenta que el trabajo no está quedando bien. La sociedad actual
es una sociedad agresiva, egoísta y destructora que, en lugar de edificar
aplasta. Hemos devastado la naturaleza
acabando con los recursos naturales. El afán de consumir nos ha
constituido en seres egoístas que aplastamos al otro. Estamos inmersos en una
sociedad que no sacia, que demanda de nosotros conocimiento y a eso nos hemos
dedicado: a cultivar el conocimiento sin reparar hasta dónde ese tal
conocimiento nos afecta. Aquí entran a jugar la lectura y la escritura como
hecho social, como construcción de un mejor mundo a través del reconocimiento y
la valoración del otro.
La lectura y la escritura son mediadoras en los
procesos sociales, ellas nos ayudan a dar sentido a la vida, a nuestra vida y a
la vida en comunidad. Es a través de la lectura como experiencia, que conocemos
y ese conocimiento traspasa lo que somos.Esto conlleva afectación y
trasformación que el impulso para construir una sociedad equitativa y justa en
la que todos seamos importantes.
No podemos seguir haciendo de la lectura un hábito
indemne que somete nuestra esencia humana. La lectura y la escritura han de ser
una forma de rebelión, una forma de enfrentarnos a la crueldad de un mundo excluyente.
Ellas han de constituirnos en sujetos que sienten, se emocionan, imaginan, participan.
Ellas son sinónimo de libertad, pues es con ellas que hacemos libre nuestro
cuerpo soltando las emociones.
Soñar otro mundo solo es posible si reconocemos
quiénes somos, esto nos lo da la experiencia en la lectura y la escritura como
fuentes de transformación. Solo lo lograremos cuando nuestra pasión por leer y escribir produzca
en otros el deseo de conocer.
Carta
de respuesta:
Querido
joven:
Es
evidente tu angustia al evocar tu experiencia de lectura en voz alta en quinto
grado.
En
primer lugar quiero pedirte perdón por la maestra que quizá no supo entender
cuáles eran tus riquezas de niño.
En
segundo lugar quiero invitarte a que no pierdas la esperanza. Mira en tu
interior y podrás reconocer aquella riqueza oculta que el dolor no te ha dejado
ver. Podrás entender que esa riqueza no radica en ser aquello que otros esperan
de ti. Está, esencialmente, en ser tú. En ser el niño tímido que no podía
hablar muy bien ni leer muy bien delante de todos. ¿Crees queeres el único a
quien le asalta la duda o el temor? No. Todos en algún momento hemos estado
angustiados, asustados y perplejos.El secreto está en reconocer nuestras
emociones, en darnos cuenta que así como sentimos pánico e inseguridad o somos
capaces de odiar, también podemos adoptar otra posición. Podemos superar el
miedo, el rechazo, la burla. Te invito a que hagas el ejercicio de leer para ti
mismo. Escucha tu voz que poco a poco va volviéndose segura. Te va a gustar. Te
invito a que escribas sobre las cosas que te gustan. Te darás cuenta del
potencial que está detrás de ese niño temeroso. Siéntete libre para expresar
con tu voz o tus palabras las emociones que crecen en tu interior, deja que tu
imaginación te transporte al mundo que puedes construir.
Por
último, quiero pedirte que te esfuerces por encontrar el tesoro escondido que
guardan la lectura y la escritura. Busca, desentraña, sumérgete en el mundo de
lo invisible y hazlo visible para ti y para otros. No te desanimes…verás que
hay un nuevo universo esperando por ti.
Un
abrazo
Nosotros como futuros docentes no sabemos cuanto daño le podemos hacer a un niño, alumno y ser humano, "tres en uno", cuando emitimos juicios críticos frente a como lee, lo privamos de las sensaciones que le producen la lectura, tal vez como lo enuncia Rocio en este mundo consumista en donde el currículo educativo exige una serie de logros académicos, a un ritmo determinado, se dejan de lado las sensaciones que puedan producir un texto, haciendo más visible la composición del texto mismo.
ResponderEliminarLa lectura no debe ser una imposición o un requisito educativo, debemos trazar caminos para que la lectura no solo sea educacional si no vital para el conocimiento del otro y de nosotros mismos, hay que hacerla percibir por nuestros alumnos como en verdad es "hermosa"
YEINE PRISCILA CONTRERAS MORALES